Historia de Rascafría
Rascafría es un bonito pueblo del valle del Lozoya que conserva la arquitectura tradicional de la Sierra de Guadarrama. Además, dentro de su término municipal se encuentran dos espacios naturales muy especiales: el Parque Natural de Peñalara y el Arboreto Giner de los Ríos, dos lugares perfectos para disfrutar de la naturaleza durante el recorrido.
Uno de los monumentos más destacados del municipio es el Monasterio de El Paular, considerado uno de los más importantes de la zona norte de la Comunidad de Madrid.
El origen del pueblo se remonta a la Edad Media y está relacionado con la repoblación de la sierra que llevaron a cabo pobladores segovianos.
En el siglo XIV se fundó la Cartuja de El Paular, a los pies del macizo de Peñalara, entre bosques de pinos y robles. En ese momento, antiguos palacios y pabellones de caza del rey Juan I, junto con las tierras que los rodeaban y varias rentas, fueron donados a la Orden Cartuja, lo que permitió levantar este importante conjunto monástico.
Sobre los siglos XVI y XVII no se tienen muchos datos. De esa época se conservan solo algunos edificios singulares como la Iglesia Parroquial de San Andrés y La Casona, un complejo residencial con huerta y jardín.
En el siglo XVIII, concretamente en 1751, Rascafría tenía 206 vecinos. Su economía se basaba sobre todo en la ganadería, aunque también se cultivaban productos de regadío, frutales, trigo, centeno y lino. En el pueblo funcionaban dos molinos harineros, una taberna, una carnicería, un mesón y un pequeño hospital que acogía a los viajeros que pasaban por allí.
Con la reestructuración territorial de 1833, Rascafría pasó a formar parte de la provincia de Madrid.
Hoy en día, este encantador pueblo combina historia, naturaleza y tradición, lo que lo convierte en una parada muy especial dentro de la Ruta Complutense del Camino de Santiago.