EL ALEPH – JORGE LUIS BORGES – CUENTO

EL ALEPH La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí… Seguir leyendo EL ALEPH – JORGE LUIS BORGES – CUENTO

LA CREACIÓN DEL INSTANTE (MEMORIAS) – DIECIOCHO

LA CREACIÓN DEL INSTANTE (MEMORIAS) DIECIOCHO Aquel cuchillo inofensivo sobre el blanco mantel de papel desmiente su esencia violenta y advierte que es tan sólo un instrumento dócil en las manos suaves o callosas, insidiosas, punzantes o cariñosas de aquellos humanos que lo utilizan en tan diversas circunstancias. Frente al comensal pensativo, la jarra de… Seguir leyendo LA CREACIÓN DEL INSTANTE (MEMORIAS) – DIECIOCHO

La riqueza del hombre occidental

La riqueza del hombre occidental constituye un fenómeno único y nuevo. A través de los últimos siglos se ha liberado de los grilletes de un mundo dominado por la mayor pobreza y hambres periódicas y ha alcanzado una calidad de vida a la que sólo es posible acceder mediante una relativa abundancia. El presente trabajo… Seguir leyendo La riqueza del hombre occidental

Crusoe debe producir antes de poder consumir. Sólo respetando esta secuencia le es posible el consumo. En este proceso de producción,  de transformación, el hombre moldea y modifica el entorno natural para sus propios fines, en lugar de verse simplemente determinado, como los animales, por este entorno.

Murray N. Rothbard, La ética de la libertad, Pág. 61.

LA CREACIÓN DEL INSTANTE
(MEMORIAS)

CINCO

1

El tubo abierto de la pasta de dientes recuerda el despiste apresurado de quien no está en lo que hay que estar.

2

La espesa arizónica de nuestro mundo interior protege la debilidad de cada cual y facilita el descubrimiento de la inmensa riqueza encerrada en cada parcela del ser.

3

¡Cuánta sabiduría enjaulada entre los libros y cuadernos de primaria, olvidados en las estanterías amaderadas del sótano acogedor!

4

El Big Ben de relojes, enmarcado en dorado, recuerda al hermano viajero que, confuso, perplejo y ofuscado, huye del hijo y de su madre para adentrarse loco en la maraña aparentemente liberadora del placer tentador.

5

El farol del porche, que diviso entre rejas de madera y barrotes barrocos de escalera, recuerdan aquel consejo alegre del amigo en momentos cruciales del noviazgo esperanzador: ¡adelante con los faroles!

6

Paciente boya en el río que anhela hundirse y flotar con intermitencia para fotografiar entonces el rostro jubiloso de aquel chaval pescador.

7

Busco en la memoria y encuentro entre vaguedades el perro rabioso que la cadena frenó, el jazmín en aquella escena del dolor a la muerte de mi padre, y aquel baile en amarillo en la isla de nuestra luna de miel.

8

Imagino el futuro lejano, y lo veo pacífico y luchador avanzando sin parar al ritmo armonioso, ecológico, de la vida.

9

Los rizos de aquel churumbel, el guiño de aquella mujer, la mirada alicaída del adolescente que se cree fracasado.

10

Cansancio primaveral de quien se agota amando entre el florecer de almendros, cerezos y albaricoqueros.

LA CREACIÓN DEL INSTANTE
(MEMORIAS)

PALABRA MUNDIAL DEL DÍA

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06/11/2022

XXXII Domingo ordinario

LECTURA DEL DÍA

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Macabeos

2 Mc 7, 1-2. 9-14

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En aquellos días, arrestaron a siete hermanos junto con su madre. El rey Antíoco Epífanes los hizo azotar para obligarlos a comer carne de puerco, prohibida por la ley. Uno de ellos, hablando en nombre de todos, dijo: «¿Qué quieres saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».

El rey se enfureció y lo mandó matar. Cuando el segundo de ellos estaba para morir, le dijo al rey: «Asesino, tú nos arrancas la vida presente, pero el rey del universo nos resucitará a una vida eterna, puesto que morimos por fidelidad a sus leyes».

Después comenzaron a burlarse del tercero. Presentó la lengua como se lo exigieron, extendió las manos con firmeza y declaró confiadamente: «De Dios recibí estos miembros y por amor a su ley los desprecio, y de él espero recobrarlos». El rey y sus acompañantes quedaron impresionados por el valor con que aquel muchacho despreciaba los tormentos.

Una vez muerto éste, sometieron al cuarto a torturas semejantes. Estando ya para expirar, dijo: «Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida».

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Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses

2 Tes 2, 16–3, 5

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Hermanos: Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

Por lo demás, hermanos, oren por nosotros para que la palabra del Señor se propague con rapidez y sea recibida con honor, como aconteció entre ustedes. Oren también para que Dios nos libre de los hombres perversos y malvados que nos acosan, porque no todos aceptan la fe.

Pero el Señor, que es fiel, les dará fuerza a ustedes y los librará del maligno. Tengo confianza en el Señor de que ya hacen ustedes y continuarán haciendo cuanto les he mandado. Que el Señor dirija su corazón para que amen a Dios y esperen pacientemente la venida de Cristo.

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EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Lc 16, 9-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?

No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero’’.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”.

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