«la especulación es una actividad humana, un verdadero trabajo profesional que se sitúa dentro de la economía. Dicha actividad económica es vista por nosotros como un elemento o aspecto de la vida social que tiende al bien común. En este sentido, el mundo financiero, como ámbito concreto de dicha economía, con su específica labor de intermediación lleva también a cabo una actividad que tiende al bien común.

 Los especuladores desarrollan dentro del sistema económico una función social positiva. Del análisis realizado sobre todos los efectos de la especulación, dos son, a nuestro parecer, los más característicos. En primer lugar la especulación contribuye a la distribución de riesgos: el especulador, al vender seguridad y asumir incertidumbre, está prestando un servicio a la otra parte. En segundo lugar, la especulación reduce las posibles diferencias entre el “valor real” y el valor de mercado: los especuladores llevan a cabo una constante función de control sobre los precios ya que, con su trabajo, ayudan a corregir las excesivas diferencias entre el precio de mercado y el precio que teóricamente responde a los bienes o al futuro (expectativas) de la empresa en cuestión (análisis fundamental). Las previsiones de los distintos especuladores basados en sus propios análisis de la realidad económica subyacente, ajustarían los precios del mercado a lo que la realidad justifica

Eduardo Camino, tesis doctoral: Elementos para una reflexión moral sobre la especulación económica, pp.319-320. Ver también un resumen publicado como libro con el título Ética de la especulación
financiera, Unión Editorial, Madrid, 2004.

Sal 66, 2-3. 5. 7-8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra. R.

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

 ECONOMÍA NATURAL – A modo de conclusión del capítulo VIII – Apartado 6 – Justicia y Economía

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