SUIZA – Europa

SUIZA Europa Suiza (en alemán, Schweiz; en francés, Suisse; en italiano, Svizzera; en romanche, Svizra), oficialmente la Confederación Suiza (en alemán, Schweizerische Eidgenossenschaft; en italiano, Confederazione Svizzera; en francés, Confédération suisse; y en romanche, Confederaziun svizra), es un país sin salida al mar ubicado en Europa central y que cuenta con una población de 8 500 000 habitantes (2018).​ Suiza es una república Confederal o Estado federal o también Confederación de 26 estados, llamados cantones y cuenta con cuatro idiomas oficiales: alemán, francés, italiano y romanche. Berna es… Seguir leyendo SUIZA – Europa

Economía humana

Economía humana          El primer requisito que conviene entonces tener en cuenta al hablar de economía, y aunque parezca aparentemente obvio, es que hay siempre que tratar de relaciones donde las personas humanas, con su inteligencia, voluntad y libertad originales, están en el eje central de su comprensión. En la «economía» puramente animal no hay… Seguir leyendo Economía humana

1.5 La libertad del futuro

1.5 La libertad del futuro           En el caso de la economía humana, o simplemente economía, es lógico entonces que no tenga cabida, por mucho que se intente en ocasiones, la predeterminación necesaria y rígida, ni en el diseño de los diversos proyectos empresariales o personales ni en la ejecución y materialización concreta de esos… Seguir leyendo 1.5 La libertad del futuro

4.1.- Población y ecología humana – Apartado 1 – Capítulo IV – Sobre la población, la ecología y los recursos – Crisis económicas y financieras. Causas profundas y soluciones.

CRISIS ECONÓMICAS Y FINANCIERAS. CAUSAS PROFUNDAS Y SOLUCIONES. Capítulo IV SOBRE LA POBLACIÓN, LA ECOLOGÍA  Y LOS RECURSOS  Apartado 1   Población y ecología humana           No es necesario calentarse la cabeza con intensidad para llegar  a la evidente conclusión de que cuanto ocurre sobre la superficie de una región, de un país o de la… Seguir leyendo 4.1.- Población y ecología humana – Apartado 1 – Capítulo IV – Sobre la población, la ecología y los recursos – Crisis económicas y financieras. Causas profundas y soluciones.

Libertad de hacer lo que quiero

Libertad de hacer lo que quiero           «Ser libre es hacer lo que quiero«. Muchos suscribiríamos esta afirmación. Pero tal afirmación, fácilmente aceptable, remite a la necesidad previa  de responder a otra pregunta fundamental que se puede formular sencillamente así: ¿Qué es lo que quiero? Otra concatenación de preguntas entrelazadas surge enseguida: ¿Qué quiero conseguir… Seguir leyendo Libertad de hacer lo que quiero

Las leyes en su más amplia significación son las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas. En este sentido, todos los seres tienen sus leyes: las tiene la divinidad, el mundo material, las inteligencias superiores al hombre, los animales y el hombre mismo. 

Montesquieu. Del espíritu de las leyes. Ediciones Altaya, S.A. – Barcelona, 1996, pág. 15.

Bhöm Barek especialmente dice:

… se presenta, por último, el cometido más grande, el más persistente y el más invariable de entre todos los cometidos (…): se trata del cometido de poner los beneficios de los progresos económicos y técnicos al servicio de la mejora de la existencia de la amplia masa de la población[1].

(En economía) no se ve todo. Y con cierta frecuencia se oculta ‘lo que no se ve’, la cara opuesta, justamente el verdadero y decisivo ser de las cosas. Pongo un ejemplo entre muchos. Lo que se ve por doquier son trabajadores en paro. La primera impresión es que existe ‘demasiada mano de obra’. Lo que no se ve, aunque debería verse, es que, en realidad, resulta demasiado poca la mano de obra disponible; y resulta demasiado poca cuando se la compara con la dimensión de nuestras necesidades y nuestras obligaciones sociales. )Por qué se dejan sin hacer tantas obras necesarias y útiles?. )Por qué no se construyen de golpe todas las líneas de ferrocarril y todos los canales navegables por los que desde hace años y siglos existe una tan justa y elevada demanda?. )Por qué las máquinas y los instrumentos de nueva invención no se producen en cantidad suficiente para que se puedan servir de ellos hasta el último obrero o agricultor, en lugar de que éstos tengan que utilizar, como están haciendo ahora, un instrumental anticuado e inadecuado?. O para expresarlo de modo breve y directo: )por qué no se produce el doble o el triple de todo lo que es necesario para la vida, de lo cual está abastecida sólo muy deficientemente la enorme mayoría de nuestros compatriotas, de tal modo que se pudiesen cubrir todas las deficiencias y se pudiese poner fin a cualquier necesidad?. La respuesta a todas estas preguntas es tan sencilla como ésta: «Porque, al fin y al cabo, hay demasiado pocas manos».[2]

 Así, pues, ‘lo que no se ve’ es, precisamente, lo que la teoría debe indicar a la praxis.[3]

[1] Von Böhm-Bawerk, Eugen. Ensayos de Teoría Económica, Volumen I, La Teoría Económica. Unión Editorial – Madrid, 1999, pág. 131.
[2] Von Böhm-Bawerk, Eugen. Ensayos de Teoría Económica, Volumen I, La Teoría Económica. Unión Editorial – Madrid, 1999, pág. 135.
[3] Von Böhm-Bawerk, Eugen. Ensayos de Teoría Económica, Volumen I, La Teoría Económica. Unión Editorial – Madrid, 1999, págs. 135-136.

Las leyes deben limitarse a declarar los derechos y las injusticias naturales…; no debería tener cabida en la legislación humana lo que es indiferente según las leyes de la naturaleza… y surge siempre una tiranía legal dondequiera se produce una desviación respecto de este sencillo principio.

Murray N. Rothbard, La ética de la libertad, Madrid, Unión Editorial, S.A, 1995, p. 51.

Se puede concluir que la percepción es una cierta «síntesis» de sensibilidad y de pensamiento. Mejor todavía, más que hablar de síntesis que suena demasiado a extrinsicidad, digamos que la misma percepción es un pensamiento, no puro y abstracto, sino en cuanto está objetivado inmediatamente en los contenidos sensibles; un pensamiento que «incorpora» a sí la experiencia. Por esto se ha dicho justamente que el momento esencial en la percepción es la «incorporación del significado» (micote). La percepción, por tanto, ni es sensación pura ni pensamiento puro; más bien se trata de «pensamiento vivido», al que no puede ser extraño el mismo pensamiento puro, y sin el cual no es posible formar alguna de pensamiento puro. En esta inmanencia de lo abstracto en lo concreto, y la correspondiente incorporación de lo uno en lo otro, las que posibilitan tanto nuestro pensamiento como nuestra percepción.

Fabro Cornelio, Percepción y pensamiento, (Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, S.A., 1978) p. 33.